"Solo nosotros debemos luchar por comprender como la cultura controla lo que sucede dentro de nuestras cabezas".
Marvin Harris (Introducción a la Antropología General.)


“Según parece, nadie más eficaz que otra persona tanto para insuflar vida a un mundo propio como para marchitar con una mirada o un gesto, una observación... la realidad que nos rodea”

Erving Goffman


“Nacimos en un mundo en el que nos aguarda la alineación. Somos hombres en potencia, pero nos hallamos en estado de alineación y este estado no es simplemente natural. Para que la alineación sea nuestro destino actual, se requiere una violencia atroz, perpetrada por seres humanos contra seres humanos”

Ronald Laing


La experiencia psicoterapéutica comienza en un despacho donde aparentemente hay sólo dos personas pero en realidad está muy poblado, los acompañan todos los personajes significativos de la historia del paciente. La experiencia psicoterapéutica llega a su fin cuando en el despacho hay sólo dos personas.

Alejandro Rodríguez Vilardebó

domingo, 11 de mayo de 2008

"Los Hijos Del Sol"

o "Reflexiones sobre la ética de la nobleza"

Dr. Alejandro R. Vilardebó


Los jefes supremos de Hawai, los emperadores del antiguo Perú, de la China y el Japón, así como los faraones de Egipto, se decían todos, de manera independiente, descendientes directos del Sol, dios creador del universo. Por eso he titulado a este trabajo: "Los hijos del Sol"

Ulises y el resto de los personajes homéricos son "Los primeros Señores de la Guerra" al menos en la literatura occidental.



El pensamiento "registrado" y por lo tanto histórico que comienza a dar forma a los cimientos de la llamada cultura occidental[2], son los escritos homéricos. En ellos se hace exaltación y casi un culto a lo que podríamos llamar "la ética de la nobleza", la cual despojada de todos los envoltorios y máscaras que dificultan ver su verdadero rostro, es la ética de la muerte, de la guerra, del saqueo y de la opresión. En los siglos que siguieron, con los aportes de la tragedia (que es lo que llegaba a más gente), especialmente con Esquilo; con Sófocles y con Eurípides, quedó planteada una confrontación ideológica entre: (1) la ideología dominante (homérica) y otras dos posiciones ideológicas: (2) Una que podría considerarse "reformista" (Esquilo y Sófocles) y (3) una propuesta más radicalizada (representada por Eurípides).

A lo largo de la historia, lo que se ha ido repitiendo cíclicamente es la aniquilación o el vaciamiento de contenidos de todo lo que no se sometiera a la ética o a la ideología oficial (homérica). Los dos recursos sobre los que para este trabajo he centrado la atención son: (a) las palabras (como determinantes de lo pensable) y (b) la estética de la nobleza, como un reforzamiento en lo cotidiano de la ética dominante. La propuesta es intentar des-cubrir cuanto de esa ética y de esa época , aún hoy sobrevive en nuestras mentes y en nuestras costumbres y porqué.

Una anécdota de cómo surgió esta propuesta, quizás sea interesante porque puso de manifiesto la implicación y la negación como fenómenos (tal vez cotidianos).

Dejo que el título (o nombre) del encuentro funcione como disparador. Comienzo a asociar (como haría cualquiera): Odisea; Homero; Ilíada. Ulises; héroe, guerrero; Joice (el Ulises que nunca terminé); viajero o quizás "Arquetipo del viajero". Más recientemente: "La mirada de Ulises". Muy en mi adolescencia,...¡el descubrimiento!, ¡Varios Ulises!. Esquilo, Sófocles, Eurípides. Y ahora al asociar y recordar: un nuevo descubrimiento. En mi mente, en mi memoria se había producido el mismo fenómeno que aparentemente se repetía a lo largo de la historia y de la cultura desde hace al menos 2.500 años, un Ulises (el heroico; el divino; el noble y venerable) se había impuesto como único registro y aniquilaba a los otros Ulises hasta hacerlos desaparecer. La crueldad del personaje; el saqueo abusador; la trampa; la estafa; las promesas incumplidas, la palabra quebrantada[3], no existían, habían ido a parar a algún sitio del olvido. Lo establecido estaba salvado.

Decía Borges: "Cultura es lo que me queda de lo que aprendí". Quizás tengamos que considerar "lo que nos permiten que quede". Lo pensable está signado por pequeños, casi imperceptibles niveles de manipulación relacionados con ese estado de extrema necesidad con que nace el ser humano y que lo hace objeto de sometimiento (al menos en nuestra cultura, y desde Homero a esta parte).

Pero ¿que cosa es "lo pensable"? o ¿a que me estoy refiriendo?; o mejor aún: ¿qué es lo impensable?

El lenguaje, el vocabulario instituido[4] y aceptado sin revisión crítica establece un camino de lo pensable, la coerción y el amedrentamiento en sus distintas formas se han ocupado del resto. Como cuando se aprende a conducir un coche, lenta y mecánicamente se van incorporando los movimientos hasta que no hace falta pensarlos más, así desde pequeños se nos incorporan distinto términos que no pasan (ni deben pasar) ningún filtro de reflexión y que establecen un camino de lo que es pensable.

Cuando años atrás se leía "La Ilíada" o "La Odisea" en el secundario, no leíamos un texto recortado o trucado, salvo por la traición de la traducción, leíamos a Homero. Y sin embargo ya en esas primeras lecturas, el Ulises (como paradigma o como arquetipo), el Ulises que quedaba, era el heroico, "el divino Ulises" al decir del texto. La divinidad atribuida tanto a Odiseo como a otros "héroes", sutilmente proponía la intocabilidad e incuestionabilidad del personaje.

Uno (uno mismo) ya había nacido en una cultura, ya había sido "adoctrinado" y "culturizado". Las divinidades no se cuestionan, por más que expresen contradicciones o absurdos, uno llevaba inscripto el mensaje y estaba prohibido negarlo y negársele. El atributo asignado por razón de linaje ("Divino") era: por un lado legitimador de cualquier barbaridad y por otro lado una especie de "fuero parlamentario" que lo hacía ininmputable. Pero todo esto no se podía pensar en el momento de aquellas lecturas. Sin embargo, algo sucedió cuando a las lecturas homéricas se agregó un poco de Esquilo, de Sófocles y de Eurípides. Los héroes no eran vistos siempre desde el mismo "ángulo".

Homero, haya existido o no, era el creador o el relator de mitos fundacionales de la cultura occidental. En sus escritos, la ligazón de sangre o la protección que los dioses proporcionaban a los personajes (todos nobles), legitimaban sus actos y para ratificar su categoría sólo los que pertenecían a su clase se podían permitir enfrentar a los dioses casi de igual a igual, o cuestionar a un par. En su poética están descriptos como y quienes son los héroes:

"En verdad que nunca tuve una ración igual a la tuya al llegar el reparto del botín en el saqueo de cualquier populosa ciudad troyana, (...) y cuando llega la hora de las distribuciones, la mejor parte es siempre para ti. (...) Y ya no me propongo conquistar para ti botines ni riquezas, puesto que me ultrajas." (Aquiles a Agamenón - "La Ilíada")

Esquilo y luego Sófocles aportaban una visión algo diferente al tema de la guerra, de la autoridad y de la nobleza. Era una visión que cuestionaba pero al final justificaba, algo así como un "reformismo" desde la literatura.

Eurípides aparecía como una voz diferente, parecía representar a los excluidos y estaba decididamente en contra de la guerra.

Esquilo y Sófocles le daban la palabra a guardias, a gente común, se podía dialogar con la nobleza. Los reyes tenían disputas de pareja. Eran casi como nosotros, pero en el fondo, siempre se establecía una línea que los diferenciaba y de alguna manera seguían intocables para el resto de los mortales. Pero solo los dioses pueden castigar sus crímenes.

Decimos una especie de reformismo porque los nobles en Esquilo y en Sófocles son cuestionados, pero la prerrogativa de castigarlos es exclusividad divina.

"Anhelo ver a mi rey de regreso a su casa y estrechar su mano entre las mías" (palabras de un guardia en "Agamenón").

El guardia sabe que está hablando de un asesino que mató a un hermano para heredar un reino, y a pesar de lo que sabe, desea besar o estrechar su mano. ¿Qué significa?, ¿Qué es tan vil como su amo? ¿o que no le está permitido pensar ni sentir otra cosa?. ¿Qué es lo que el texto propone a la audiencia?.

Ese guardia, sabe que Agamenón no tuvo reparos en cuanto a la muerte de su hija; sabe que era un "Señor de la guerra" (saqueador de ciudades). Quizás por eso y para tranquilizar lo que el guardia (y el público) sabe, será luego asesinado por su mujer complotada con su amante (Egisto: otro hermano de Agamenón) quienes luego serán muertos por Orestes a quien por fin castigarán los dioses. Esta trayectoria, en realidad es la saga propuesta entre unos y otros autores que posiblemente no fueron haciendo otra cosa que adaptar la ideología a los cambios políticos de la época.

"Al cabo de un tiempo esta empresa alcanzará el fin que se propone; la ciudad de Príamo será tomada y sus riquezas pasarán a manos de los saqueadores." (...) "que al final triunfe la buena fortuna" (el mismo guardia del Agamenón de Esquilo)

"¡Ojalá la avaricia no derrote a nuestro ejercito, ni nuestros soldados deseen lo que no es lícito codiciar! Que recuerden que para volver a sus hogares sanos y salvos aún les falta la mitad de la jornada. Porque si pecan contra los dioses puede suceder que, a su regreso, la sangre de los vencidos se levante contra ellos". (dice Clitemnestra: Agamenón).

Coro (Esquilo: Agamenón):

"En cada casa donde un heleno salió para la guerra (...) cada cual recuerda muy bien al que despidió, y sabe que volverá al hogar, en vez de un hombre será una urna con cenizas. (...) Es grave por demás que un pueblo ultrajado dicte sentencia, porque la maldición popular es una deuda que tarde o temprano se paga. (...) Prefiero la dicha que nadie envidia. Y que jamás llegue yo a convertirme en destructor de ciudades, ni sea jamás esclavo sujeto a la voluntad de otro."

"La impiedad engendra numerosos descendientes, pero todos de su raza."(...) pero la justicia resplandece en la casa llena de humo del pobre y premia una vida honesta y prudente. La justicia aparta la vista de las columnas que cubrió de oro una mano ensangrentada, y se dirige a la honesta morada del rico. Jamás rinde culto al poder del rico reconocidamente infame. Siempre otorga a todos el fin que se merecen."

Estos discursos recuerdan mucho a "las bienaventuranzas". Es más una sugerencia de que "las masas" o el pueblo se aparten de las luchas de poder, y de las guerras (cosas de ricos y de nobles) aunque luego sean arrastrados a ellas ya por un salario o ya por falsas argumentaciones. Es como decir: "bienaventurados los pobres y honestos que no cuestionan a sus amos, ni a los nobles ni a los patrones". Propone una manera de vivir y de pensar. Es como decir pero obviamente no lo dice. No puede decirlo.

Eurípides va más lejos. Es claramente antibelicista, es la voz de los sin voz. Se alza contra estamentos fundacionales del Estado. La guerra, el ejercito, y los privilegios son cuestionados, los nobles ya no son tan respetables; los seres humanos todos son considerados iguales y las distinciones de clase no son más que arbitrariedades para justificar el abuso y la opresión, con él entra en escena la imputabilidad para todos por igual. Seguramente por ello, ya en su tiempo Eurípides sufrió exclusiones. Si bien el público del teatro era mucho más democrático que los estratos sociales que gobernaban la polis, la selección de las piezas teatrales y la distribución de premios competía por entero a los ciudadanos ricos, quienes obviamente cuidaron muy bien que sus intereses no fueran maltratados ante un público más amplio que su círculo de poder. En esas condiciones, no debe extrañar que Eurípides fuera escasamente seleccionado y menos premiado (habiendo escrito más de noventa obras, solo recibió el primer premio en cuatro oportunidades); denostado por el público y terminara marchándose de su ciudad mitad exilado, mitad por su propia voluntad.

Con Esquilo (o Sófocles) es cierto que aparece una voz en alguna medida cuestionadora de la "ética de la nobleza" y de la infamia o la impiedad, pero hay que poder entender a quien está dirigida y con que finalidad. Por otra parte, los "remates", las palabras finales de las obras, terminan poniendo sobre el tapete del lado de quien estaban estos autores. En palabras de Arnold Hauser: "Los poetas y filósofos, no sienten simpatías ni por la burguesía rica, ni por la burguesía pobre; apoyan a la nobleza."

Egisto (en Agamenón): "Los hombres cuerdos y prudentes respetan siempre y en cualquier lugar a los que mandan." (¿no suena como otra bienaventuranza?)

Clitemnestra : No te dejes llevar por esos ladridos vanos. Egisto, tu y yo somos los amos de este palacio, y lo pondremos en orden." (ambos discursos son como un mandato social justo en el remate de una obra)

La lectura de estos fragmentos no tiene más finalidad que poder reflexionar juntos sobre las descripciones que se hacen de los personajes y como han sido incorporados en nuestras mentes.

Tanto la poética homérica como buena parte de la tragedia griega está en relación con la guerra o con la posguerra quizás por la forma en que también la guerra ha estado en relación fundacional con la existencia de los Estados.

Dice Marvin Harris en "Nuestra especie": "Si no hubiera sido por la guerra, el potencial de control latente en la semilla de la redistribución nunca hubiera llegado a fructificar".

Era cierto, estaba interdicto cuestionar los dogmas, las divinidades y lo ya dado, sin embargo, gracias a las lecturas casi simultáneas, en un tiempo pude pensar y ahora recorda, como decía antes:... "en mi adolescencia,...¡el descubrimiento!, ¡Varios Ulises!. Sin embargo, ese descubrimiento no duró demasiado, la trasgresión de lo prohibido de alguna manera fue censurada y por mucho tiempo, sólo recordé a un Ulises.

Los cuestionamientos y las trasgresiones son tolerados hasta cierto punto, el límite es que no dañen los privilegios instalados o el consenso obtenido. Esto era aplicable tanto para los personajes como para los lectores.

De alguna manera en el imaginario social, sólo quedó un Ulises (representante de "una ética", "la ética de la nobleza", la ética de la clase dominante) y además con la condición de que ese Ulises de la Ilíada y la Odisea no fuera demasiado revisado.

Y hablamos de Odiseo u Odisea, no aquí, en todas partes, sin poder ponernos a reflexionar cuánto está determinado acerca de lo que podemos pensar (y lo impensable). Quizás esto me haya pasado sólo a mí. Pero sospecho que es algo compartido y la propuesta hoy es reflexionar sobre esto.

En los mitos y leyendas griegas están los elementos básicos constitutivos de las tragedias de Shakespeare y el modelo de los Estados occidentales[5] y de la política. La semilla sembrada, la raíz que encontramos al releer los clásicos no son más que las "dignas bases" de la democracia[6] que no hemos terminado de entender, son las bases del saqueo, la rapiña, el abuso, el engaño y el despotismo, que para sostenerse tuvo que crear argumentos místico-religiosos y linajes divinos (luego sustituidos por otro tipo de legados: políticos o mafiosos), y además sostenerlos con determinadas condiciones acordes a cada tiempo y a cada contexto.

Desde los tiempos homéricos y hasta nuestros días, dos formas singulares han cumplido una función especial de transmisión y reforzamiento de la ética que nos ocupa: (a) las palabras y (b) la estética.

(a) Las palabras reforzadoras son todas aquellas que identifican lo "noble" con lo bueno, con lo respetable, con la autoridad legítima; con el correcto proceder. Es interesante como todo un vocabulario que hace permanente referencia a la nobleza y a la guerra, está instalado de manera aparentemente inocente en "otros" terrenos del lenguaje predeterminando eventuales formas de pensar.

(Diccionario Encicl. Salvat) Noble: del lat. Nobilis, contracc. De noscibilis, de noscere = conocer. // Preclaro, ilustre; generoso; Honroso; estimable. Como contrapuesto a deshonrado y vil.

Más allá de la descripción del diccionario (que no es cosa despreciable), pensemos en los usos habituales de términos vinculados a la nobleza: "Persona noble"; "materiales nobles"; "metales nobles"; "Gases nobles"; "corte" (de justicia); "Suprema corte"; "hacer la corte"; "cortejar"; "Dama"; caballero"; "snob" (con su interesante y muy burguesa transformación[7]); "nobleza obliga"; "lo cortés no quita lo valiente"; "reglas de cortesía"; yerba "Nobleza Gaucha";... ¿cuánto está instalado, instituido en nuestras mentes como reivindicación de la nobleza? Y en el fondo de ese modelo que no cesa de repetirse aunque hayan cambiado las vías de legado (para ser incluido en el "círculo selecto, ya no es necesario comprobar un linaje). ¿Cuanto de lo que es transmitido por esas expresiones hacen a la continuidad del modelo y a una aceptación implícita de él?

"La exclusión del hombre común del proceso electoral -no votaba ni era votado- le prohibía cualquier ingerencia en los destinos de la comunidad; habría de surgir entonces una clase privilegiada que gobernase la comunidad municipal. Esta era la clase de los llamados "hombres buenos", con "sus nombres escritos en los libros de la nobleza, que tenían las cámaras". (Paulo Freire)

(b)"La estética de la nobleza". Ya en Homero encontramos abundante material que informa acerca de una estética que diferencia a los nobles del resto de la humanidad. Además de las reiteradísimas referencia a las ricas vestimentas de los príncipes y sus valiosas armaduras, Penélope no reconoce a su marido cuando está sucio y vestido con harapos, es necesario que lleve puesta una túnica de rey y que esté bañado y perfumado con aceites para que a su mujer no le queden dudas de quien se trata. La estética de la Grecia clásica, no sólo marca una diferencia enaltecedora de los nobles, sino que vuelve a emparentarlos con los dioses.

Las esculturas de los atletas olímpicos eran como las de las deidades y representaban el ideal anatómico. Los campeones, no podían aspirar a que sus rostros (solamente la cara) fuera reproducida en un cuerpo de divinidad salvo que ganara tres veces consecutivas una prueba olímpica. Este "sello" de jerarquía continúa vigente hasta nuestros días. Los burgueses de la revolución francesa no hicieron otra cosa que copiar los cánones de la aristocracia que acababan de derrocar. Hoy día, las marcas (de ropas); la calidad de las telas; los perfumes; una determinada manera de vestir incluso para una entrevista de trabajo parecería asegurar las "nobles cualidades del postulante". La industria de la moda, se ocupa muy bien de mantener estas diferencias. Un paciente vinculado a la industria relataba en una oportunidad que la diferencia de costos entre producir un jean de marca y uno "pirulo", era inexistente. La diferencia básica estaba en los moldes utilizados, y la única finalidad era diferenciar aquellos que se iba a vender más caros y por lo tanto establecer una diferencia de clase en los consumidores. "(...) Las nacientes élites capitalistas no pretendían destruir a los aristócratas, sino unirse a ellos, y para esto no tenían más remedio que imitar los cánones de consumo aristocráticos" (nuevamente Marvin Harris).

Lo escrito hasta aquí, a mí me sugiere varias líneas de reflexión, como ser:

1) Las voces - Las ideologías (Homero - Esquilo - Eurípides)

2) Las palabras: "El método" (para establecer lo pensable) en nuestras mentes. Desde allí: el vocabulario médico que determina al establecer una manera de pensar y de hacer.

3) Ética y estética de "la nobleza". (sus alcances en nuestras mentes)

4) La creación de una nueva ética.

Quizás para un encuentro breve (como es este) sería interesante limitarnos a uno de los puntos propuesto y compartir por ejemplo alguna reflexión sobre las cuestiones del lenguaje y lo pensable.

Dr. Alejandro Rodríguez Vilardebó - abril 2002



[1] En Homero, (particularmente en La Ilíada, no hay ningún personaje (con discurso) que no sea "noble".

[2] No está de más recordar que occidental significa: "Muerto por violencia"

[3] Todos atributos compartidos a tal punto por "los nobles" Homéricos que Arnold Hauser y otros han llamado a su conducta característica: "La ética de la nobleza".

[4] Los alcances del culto a lo bélico por medio del lenguaje serán parte de la exposición.

[5] Quizás no esté de más señalar que Occidente significa : "Muerto por violencia". En otros tiempos era más habitual leer en los periódicos "el occiso" o sea el muerto violentamente.

[6] ¿O sí?

[7] En los padrones poblacionales Británicos, hasta finales del siglo XIX se registraba: el nombre, la ocupación y la categoría social, para generalizar -diferenciando- a quienes no eran de origen o estirpe noble se escribía : sine nobilitat que luego por contracción se registraba: S. Nob. De allí snob.(en dicc.: dicese de la persona que por admiración necia, o por darse tono acoge sin reflexión toda clase de ideas, novedades o costumbres de moda.)

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