La CIE-10
'Dilución Infinitesimal'
Autor: Dr. Alejandro Rodríguez Vilardebó
Una mujer de 32 años tiene intención de quitarse la vida. Busca en el botiquín de su baño y se toma cuantas pastillas puede encontrar. Un familiar llega, la encuentra en el suelo, “interpreta” la situación como puede y en treinta minutos la mujer está siendo atendida en la guardia de un Hospital Público. A poco de llegar, le han puesto una sonda nasogástrica y han comenzado las maniobras de rescate con el lavado. Pasadas unas horas, el médico que la atiende va a completar el registro de la atención en el libro de guardia. Ya había escrito el nombre; el apellido; la edad; el domicilio; y al llegar al espacio para escribir el diagnóstico lo había dejado en blanco para completarlo más tarde. Tenía 52 opciones diferentes facilitadas por el CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades - enmienda 10ª) para registrar un mismo hecho. Pasadas unas horas, está frente al libro, piensa unos minutos y escribe: “Envenenamiento autoinfligido por drogas no especificadas”, que para el CIE corresponde al código X64.-
El empleado administrativo que recoge los datos para vigilancia epidemiológica levanta el registro y escribe: “Envenenamiento. Drogas no especificadas”.
María Rosa tiene 45 años. Está internada en una cama de guardia de un hospital Público. Está a la espera de una derivación institucional. En la Historia Clínica se lee: 'Motivo principal de Internación: Heridas cortantes'.
'2º motivo de internación: Sobredosis medicamentosa'.
Veo a la paciente y encuentro que efectivamente tiene heridas cortantes, en ambas muñecas, en el cuello (cara derecha); tiene también una herida punzocortante en el esternón; y una herida cortante en el labio. María Rosa habla, lo que explota en sus palabras es que hace seis meses venía pensando en el suicidio. Habla de las ideas y circunstancias previas. Desde 1995 quedó sin trabajo (por la recesión económica y reestructuración de personal). Era contadora de una entidad bancaria. Cuando la despidieron se deprimió. Sobrellevó la depresión durante dos o tres años dando clases de matemáticas. En los últimos seis meses la única idea que volvía y volvía a su cabeza era: Quitarse la vida. Hace dos días se tomó 40 comprimidos de clonazepam (0,5 mg) y 30 comprimidos de 6 mg. de bromazepam. Se cortó ambas muñecas y el cuello. Intentó clavarse un cuchillo de cocina en el tórax. Con el efecto de los comprimidos ingeridos se cae de la silla donde estaba sentada y se corta el labio. Queda inconsciente hasta que la encuentran. En la Historia Clínica nadie había escrito: 'Intento de suicidio'.
Estos casos son literales (no literarios). Tampoco son extraordinarios. Son comunes o frecuentes en guardias de Hospital.
Esos “Intentos de suicidio” para la epidemiología no han existido. Parece ser que los únicos casos que no dejan lugar a dudas -y por lo tanto 'existen'- es cuando se escribe solamente “Intento de suicidio' y nada más que “Intento de suicidio”.
Seguramente hay cientos de casos como estos cada año y en cada Hospital Público de Latinoamérica o del mundo. La posibilidad de registrar de 52 maneras diferentes un acto, centrando la atención en 'el método' y no en lo esencial que estaría dado por la intención, no hace más que distraer y diluir un fenómeno social ya de por sí conflictivo y complicado por la intersección de intereses políticos que esconde y aleja la posibilidad de conocer algo más sobre un tema que parece estar compartiendo el primer lugar en las causas de muerte entre los 15 y los 35 años, así como encontrarse entre las diez primeras causas de los 35 años en adelante.
A las formas posibles de registro diluyentes facilitadas por 52 categorías que podrían ser sub-items de una sola, hay que agregarle todos los eufemismos de evitación que se suelen encontrar en los libros de guardia y en las historias clínicas. La realidad es que muchos diagnósticos que se escriben no son tales, sino simple enumeración de síntomas y no pocas veces encontramos que se anota lo que se considera 'el síntoma principal', con lo cual la dilución de los hechos que nos ocupan se hace infinitesimal y de rastreo más que engorroso. Así como detrás de una 'hipersomnia' atendida en guardia puede haber un intento de suicidio, también lo puede haber detrás de muchas heridas cortantes; estados estuporosos; comas; sobredosis medicamentosas; etc...
Luego decimos (o decíamos) cosas tales como: 'los escandinavos se suicidan más que nosotros', o 'la falta de luz y los inviernos prolongados así como las necesidades básicas satisfechas y una vida ociosa o sin motivaciones están en relación con una mayor incidencia de suicidios'; me pregunto: ¿cómo podemos afirmar cosas así, o tomarlas en serio cuando por otro lado sabemos que cerca del 80 % de los países miembros de la ONU no aportan información, o que la información que se aporta está tan lejos de la dimensión de los hechos; o que hay más suicidios en la temporada estival o que el aumento de suicidios está en relación con el deterioro económico y/o la pérdida de empleo , y con la soledad?.
Esta presentación es una propuesta, o una doble propuesta, por un lado pensar juntos y por otro lado hacer juntos. Está basada en observaciones de realidades asistenciales; en lectura de registros que luego pasan a informes epidemiológicos y las formas muy sutiles en que se diluye y se pierde, y de la cual 'políticamente' no se quiere hablar.
La finalidad es muy puntual, casi 'administrativa': facilitar que el tema que nos ocupa, como tema médico y social, emerja de la oscuridad en la que está recluído, con una dimensión más próxima a la realidad, y establecer claramente la no complicidad médica con fenómenos ligados al sufrimiento y la muerte.
El intento de suicidio, sea consumado o no; ya sea considerado en forma individual o de manera social; como acontecimiento existe, eso está fuera de duda y de discusión . Lo que nos mueve a realizar el presente trabajo son algunas de las dificultades existentes (por ejemplo una multiplicidad de categorías para un mismo hecho) que dificultan el conocimiento de la dimensión social del problema.
En World Health Statistics Annual de 1989, sólo 39 de los 166 miembros de las Naciones Unidas reportaron datos de mortalidad por suicidio. La estimación 'oficial' dice que puede llegar al 200 % los casos no registrados. Un sondeo realizado por el autor de este trabajo en un Hospital Público arrojó un estimado de subregistros que podría encontrarse dentro del rango que va entre el 1.400 al 2.900 %. En un estudio realizado por la Dra. Rossana Lucero (de la R. O. Del Uruguay), y sus posteriores investigaciones (actualmente en desarrollo), comparte el primer lugar (junto con accidentes de tránsito) como causa de muerte en la franja de población de entre 15 y 35 años.
La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE – 10) de la OMS presenta:
1) Lesiones autoinfligidas intencionalmente (diagnósticos X60 a X84). Incluye : - Envenenamiento o lesión autoinfligida Suicidio (Intento de ). Son 25 categorías diagnósticas. No es un item y 25 sub-items .
2) Eventos con Intención no determinada (Diagnósticos Y10 a Y34). Son otras 25 categorías más.
3) Diagnóstico Y87 del CIE-10: Secuelas de lesiones autoinfligidas intencionalmente, agresiones y eventos de intención no determinada.
4) Diagnóstico Z91.5: Historia personal de lasión autoinfligida intencionalmente. (autoenvenenamiento - Intento de suicidio - Parasuicidio).
Ya sumamos 52 diagnósticos diferentes. Esto es importante, porque cuando se hacen los rankings de diagnósticos en cualquier dependencia de Salud Pública, se toma cada diagnóstico por separado.
En algunos Hospitales, en el “Ranking” de diagnósticos de internación, la primera de las “fracciones” en que se dividen eufemísticamente estos hechos, aparece en el lugar 140 un poco distanciado de su realidad, cuando hay estimaciones que lo posicionan entre los 10 primeros diagnósticos.
No es necesario un análisis muy detallado para darse cuenta que a los fines epidemiológicos, el acercamiento a la verdadera dimensión de este fenómeno, no está facilitado.
Me reitero, la intención de este trabajo es rescatar de las sombras a un fenómeno social cuya verdadera dimensión permanece oculta y que solo será atendible y entendible en la medida en que se lo “des-cubra”.
Las propuestas decíamos antes son: reflexionar juntos y en cuanto al hacer, podría considerarse la creación de una comisión Ad Hoc, y que la APSA luego de elaborar una clasificación menos “diluyente” la eleve a la Asociación Internacional de Psiquiatría y a la OMS.
Dr. Alejandro Rodríguez Vilardebó
Especialista en Psiquiatría
M.N. 68.904 27 de marzo de 2002
"Solo nosotros debemos luchar por comprender como la cultura controla lo que sucede dentro de nuestras cabezas".
Marvin Harris (Introducción a la Antropología General.)
“Según parece, nadie más eficaz que otra persona tanto para insuflar vida a un mundo propio como para marchitar con una mirada o un gesto, una observación... la realidad que nos rodea”
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“Nacimos en un mundo en el que nos aguarda la alineación. Somos hombres en potencia, pero nos hallamos en estado de alineación y este estado no es simplemente natural. Para que la alineación sea nuestro destino actual, se requiere una violencia atroz, perpetrada por seres humanos contra seres humanos”
Ronald Laing
La experiencia psicoterapéutica comienza en un despacho donde aparentemente hay sólo dos personas pero en realidad está muy poblado, los acompañan todos los personajes significativos de la historia del paciente. La experiencia psicoterapéutica llega a su fin cuando en el despacho hay sólo dos personas.
Alejandro Rodríguez Vilardebó

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