A veces
cuando son sus primeros días,
el otoño enmudece por horas,
parece temblar de miedo,
y se desliza callado,
silencioso
aún no ha tenido el tiempo suficiente
para juntar el valor necesario
y hacer rechinar las ramas
y crujir las hojas
y todo enmudece.
En un pesado silencio
caen los ocres desgajados,
vuelan los pájaros en silencio,
anda la gente callada,
las bocas se mueven sin emitir sonidos
y las soledades cobran un inusitado peso.
